
Víctor Arias es una persona de fuertes convicciones religiosas; estudió Teología, y Filosofía y Letras. Es un hombre recto y consecuente, se horroriza ante el “lenguaje soez y blasfemo” que se utiliza en su cafetería.
Es el nuevo responsable del casino esta en el cargo hace un mes; es una entidad que en otros tiempos fue el centro de la vida social chantadina y hoy languidece, entre la oferta cultural del Ayuntamiento y sus dificultades para atraer al público distinto al suyo de siempre.
Las principales actividades son las partidas de cartas y las tertulias vespertinas. Su socio opina que “Víctor necesita un psiquiatra», al querer expresar su enojo ante la ofensa que representaba la nueva restricción escrita en el cartel de la puerta de la cafetería.
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