Cinco empresas han presentado ofertas para optar a la licencia de instalación y explotación del primer
casino de juego de Extremadura. De las solicitudes, en cuatro de ellas la ciudad elegida es Badajoz y en una quinta la localidad de Trujillanos, próxima a Mérida. El plazo se cerró el pasado 18 de diciembre y es ahora la Consejería de Economía, en virtud de las atribuciones de la legislación autonómica sobre juego, la que tendrá que decidir en un plazo máximo de tres meses la opción más adecuada. La Administración regional valorará el número de puestos de trabajo fijo que pretenda crear el promotor, su solvencia financiera y experiencia en el sector, así como el interés turístico del proyecto y el programa de inversiones previsto.
Entre los interesados en el casino figuran los principales grupos del juego recreativo en España, como Cirsa y Orenes-Franco, así como el gallego Comar. La nómina de aspirantes se completa con la empresa Gran Casino Nervión, de Bilbao, y un grupo de empresarios de Mérida cuya propuesta es construir un complejo hotelero y de ocio en Trujillanos, a escasos kilómetros de la capital autonómica. La Consejería de Economía no decide la ciudad sino que es el promotor el que en su solicitud incluye la ubicación de su proyecto. Parece evidente que el lugar con mayor posibilidad de acoger el primer casino en Extremadura será Badajoz, pues es la que tiene una mayor población (en torno a 160.000 habitantes) y una ubicación inmejorable para atraer al público portugués. La ciudad está a sólo cuatro kilómetros de la frontera.
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