Siguiendo con nuestra serie de secretos y consejos para formar no solo jugadores responsables sino también
ganadores, hoy toca el turno de aconsejar a aquellos que tengan preferencia por las cartas. El Póker, sobre todo el que se juega on-line es un juego en el que el primer y más importante atributo, que separará a los malos jugadores de los buenos y exitosos, es la paciencia.
El buen jugador de póker sabrá no perecer en medio de una semana entera de malas cartas y no perderá todos sus capitales naufragando en apuestas que superan ampliamente el limite, sino que esperará pacientemente su momento y cuando este llegue sabrá aprovecharlo con destreza y frialdad. De modo que en un juego con tantos altibajos como éste, la paciencia se hace algo de vida o muerte a la hora de establecer un plan que sea verdaderamente rentable.
Intente evitar, sobre todo estos dos errores muy comunes a la hora del póker. Uno de ellos es apostar demasiado en manos ruinosas, esto es, se sube con reyes y hay tres jugadores que lo ven, a todo esto sale un as en el flop y de todos modos apuesta, otro jugador vuelve a subir y se sabe que se ha perdido. Esto es siempre bien claro a los ojos de un buen jugador.
El otro error típico del jugador impaciente es jugar demasiadas manos. A veces estarse atento y controlar la pantalla durante unas cuantas horas puede resultar desastroso para su juego ya que pulsar el botón de apuesta resulta siempre más sencillo que estar atento al juego, no lo haga.
Un consejo de oro a la hora de combatir eficientemente tanto la fatiga como el aburrimiento es jugar únicamente mientras uno pueda estarse verdaderamente alerta al juego, esto representa una gran defensa contra los jugadores nuevos. De otro modo uno podría perder el interés en jugar buen póker y refugiarse en la suerte como una salida rápida, lo que es a todas luces un insensato error de impaciente. El mejor jugador es aquel que se retira en el momento exacto, recuerde eso.




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