El parlamento taiwanés ha aprobado la legalización de la industria del juego de azar en una serie de islas cercanas a Taiwán, con la intención de imitar a Macao, Singapur y las playas de Tailandia, que ya ofrecen casinos, zonas de compra de alto nivel y arenas blancas. De hecho, ya se gestiona la construcción de un casino privado que invertirá 909 millones de dólares.
Se especifica que para la construcción de casinos es necesario un referéndum en el cual los residentes de las islas sufraguen, al menos, 50% a favor. No obstante, el proyecto ya cuenta con la oposición de líderes budistas y cristianos. Shih Chao-hui, maestro budista presidente de una alianza contra le juego, manifestó que los casinos afectarán a toda Taiwán y que no debería ser algo de decisión únicamente para los isleños. Pide un verdadero debate público y social.
Por otra parte, el arzobispo católico de Taipei, Hung Shan-chuan, condenó el juego moral y socialmente, al señalar que puede arruinar a individuos y familias. Del lado político, el Partido Demócrata Progresista se opone alegando perjuicios sociales y socioambientales por sobre los beneficios económicos.
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