Aunque sus orígenes no han sido determinados con exactitud en nuestra cultura, se dice que este apasionante juego de cartas tuvo su nacimiento en el continente Europeo, mas precisamente en Italia, y su nombre se dice que provine de la palabra “cero”.
Desarrollándose más tarde en la historia en dos vertientes que son las que se mantienen hasta nuestros días, estas son , la Francesa y la Europea.
El Baccarat se juega con un único mazo de 52 cartas, sin comodines. Tienes que apostar en cada mano de la partida cuál de las dos jugadas (la del jugador o la de la banca) el crupier siempre debe apostar a la banca. Ganará quien obtenga un valor en puntos totales más cercano a 9. Cada carta posee un valor determinado y fijo.
Para jugar al Baccarat es más que imprescindible que tengas un ingenio bien despierto y como en todos los juegos de azar, buena suerte en las apuestas.




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