Los casinos podrían volver a operar en Brasil si el proyecto que previamente fue aprobado en la Cámara de Diputados, se aprueba en el Parlamento. De todas formas, el gobierno ejercería una dura regulación sobre los mismos, con graves penalidades en el caso de incumplimientos de las normas establecidas.
Algunas de las medidas son, por ejemplo, que los bingos y casinos no podrán operar a menos de 500 metros de escuelas, iglesias, templos y siempre deberán estar fuera de la vía pública. Por otra parte, no se le permitirá la entrada a menores, inclusive acompañados de mayores, ni tampoco a ludópatas.
Así se abrirían tan solo dos casinos por cada región brasileña (Norte, Noreste, Centro-Oeste) y los juegos permitidos serán las cartas, ruletas y tragamonedas. También tendrán un lugar preferencial para la inauguración de casinos y bingos aquellas regiones con IDH (Índice de Desarrollo Humano) bajo.




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